Cuanto nos cuesta pedir perdón...
Parece que es una palabra
TABÚ... y es que nuestro propio orgullo nos impide acercarnos y pedir perdón...
Nos excusamos en que el otro tiene la culpa... Y buscamos mil y una excusa para
que recaiga sobre él toda la culpa... Echamos mil cosas en cara, sin pararnos a
pensar en cómo he actuado.
Perdón es una palabra que muchas veces tenemos tan a mano... Pero que la
vislumbramos muy lejos... Y es que hay que tenerla más presente...
Porque muchas veces queriendo o no... herimos a las personas con nuestros actos, con nuestras palabras... Y hay que saber reconocerse pecadores...
Porque muchas veces queriendo o no... herimos a las personas con nuestros actos, con nuestras palabras... Y hay que saber reconocerse pecadores...
Por
eso en este Adviento os propongo una cosa... Que nos acerquemos a esa persona
de la que nos hemos apartado y que seamos capaces de pedir perdón, desde la
humildad, desde lo sencillo, desde lo más humano...
FELIZ MARTES!!!
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