Hoy os propongo que os sintáis como el Niño de Belén, débil, y os dejeis
acariciar y abrazar por los brazos de María... dejémonos mirar por ELLA.
A menudo nos olvidamos de acercarnos a María y ponernos bajo su mirada, bajo
su amparo... y a veces es necesario pararse y rezar a María, entrar en su
presencia y compartir con ella nuestras inquietudes y nuestras
preocupaciones... hay que saber dirigirse a ella, y desahogarnos no simplemente
rezar Aves Marías o la Salve como papagayos... sino que hay que acercarse como
el que se deja reposar en los brazos de su Madre, como un niño que tiene un
problema y acude a su Madre para que le solucione el problema...
Acerquémonos a María en la debilidad del niño...
FELIZ MARTES


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