Llegan
las fiestas Navideñas, y con alegría y gozo preparamos nuestras casas, llenándolas
de adornos navideños... Hacemos limpieza para recibir a la familia, a los
amigos que en estos días nos visitan... todo tiene que estar listo...
Las
calles se engalanan de luces y colores... los villancicos suenan por todas
partes...
Pero... ¿nuestro corazón está preparado? ¿Está limpio? ¿Estamos preparados para recibir al niñito que ha de nacer? ¿También adornamos nuestro corazón? O seguimos en ese gris y rutinario día a día.
Os animo que en estos días, no solo preparemos nuestros hogares, nuestras calles... sino que llenemos de luz y de colorido nuestros corazones, pare recibir al niño que nace. Preparemos nuestro pesebre... humilde y sencillo, ofreciéndole lo que somos, desde la sencillez, desde lo que somos.
Iluminemos
y demos color también los corazones de los que nos rodean, de aquellos que
viven estos días en el dolor, en la soledad... porque para prepararnos
necesitamos ser limpios de corazón y estar a disposición de nuestro prójimo.
FELIZ 2º DOMINGO DE ADVIENTO!!!!
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