Tenemos
delante de nosotros una Cuaresma más... ¿pero por qué no convertirla en “la” cuaresma
de mi vida? Puede pasarnos que, a fuerza de repetir una y otra vez cada año los
mismos rituales terminemos por banalizar un tiempo tan interesante e intenso
como el de la Cuaresma.
Por eso te proponemos
darle una vuelta de tuerca a lo que vives en este tiempo y a cómo lo vas a
vivir.
Si te fijas
en el cartel, seguramente que tu mente se va, directamente, a un conocido
programa de televisión: cazatalentos, gente que demuestra lo que considera que
es su habilidad, jueces, botones rojos, botones dorados... Todo, en ese
programa está pensado para descubrir “el don” de una persona. ¿Y si lo
trasladamos a la Cuaresma? Las cosas cambian: no hay jueces, sino misericordia,
no hay habilidades, sino dones de Dios, ni botones rojos, sino sólo el botón
dorado
de la
Reconciliación que salva y cura, ni cazatalentos, sino sólo Dios que mira más
allá de nuestras imperfecciones y se fija en la belleza de quiénes somos. Por
eso, este año se nos invita a hacer de la Cuaresma un auténtico tiempo de
búsqueda y descubrimiento de los dones que nos da Dios para que, con cada paso,
descubramos su mayor don: la vida de su Hijo Jesús. “God’s Talents” hace
referencia, precisamente, a esos dones, “talentos”, con los que Dios ha
adornado nuestra vida. ¿Y si pensamos en esos talentos como auténticas herramientas
para nuestra vida cotidiana y nuestra vida de fe?
Después de días, desaparecida, vuelvo con una publicación
que llevo dando vueltas todos estos días en los que no he escrito…he querido
titular mi post con: De usar y tirar… porque en estos últimos tiempos que
vivimos estamos acostumbrados a usar productos de “usar y tirar” valga la
redundancia…
Nos reunimos con nuestros amigos y familiares, para comer,
para tomar algo… y usamos la vajilla y
la cubertería de usar y tirar con el aliciente de “así terminamos antes de
recoger… y no tenemos que fregar…” cuando antes, nuestros abuelos y
antepasados, cuando se reunían entorno a la mesa aprovechaban para festejar y
celebrar y sacaban la vajilla y la cubertería nueva, la buena, solían decir…
porque ellos celebraban la alegría, la unión, la fraternidad… pero sin embargo
nosotros nos hemos vuelto “cómodos” y “acomodados” y no valoramos el sentido o
incluso el significado de las cosas…
Cuando daba vuelta a qué escribir y como escribir sobre este
tema, encontré una noticia de periódico de tirada nacional, un artículo que
hablaba sobre este tema, y me voy a permitir el lujo de extraer algunas de las líneas
del mismo, porque me pareció muy bueno, y sobre todo muy acorde con lo que yo
quería trasmitir.
“Desde hace
pocos años son muchos los productos de 'usar y tirar'. Si bien este tipo de
objetos han favorecido el crecimiento económico, su utilización se ha extendido
a otros dominios de la vida, instaurándose una verdadera cultura de esta
práctica que está acabando con valores como cuidar, mimar o reparar”
No solo usamos cosas, de usar y tirar, sino que hemos extendido
esto a otras facetas de nuestra vida, como puede ser las amistades… vivimos tan
encerrados en nosotros mismos, que utilizamos a las personas y luego las
tiramos, en el sentido de que cuando necesitamos algo, buscamos a esa persona
que nos pueda resolver nuestro problema y luego si te he visto no me acuerdo.
Valoramos tan poco las cosas, porque desde pequeños se nos
ha ido dando de todo “en mayor o menor medida” pero yo observo que las nuevas
generaciones van a fomentar más aún el usar y tirar, porque no perciben el
verdadero valor de las cosas, no saben lo que cuesta ganárselas… sino que
tenemos cuanto pedimos…
Es hora de pararnos en la presencia de nuestro Señor Jesús a
hacer una pequeña reflexión, o quizás una autocrítica con nosotros mismos… y
decir… ¿Señor, que hago yo? ¿Soy una de esas personas que no valoro, ni mimo
las cosas y utilizo el “usar o tirar”? ¿Cómo trato yo a mis amigos? ¿A mis
familiares? ¿A mi prójimo?
Que esta reflexión nos sirva también para prepararnos a la
Cuaresma…
Hace tiempo escribí en mi blog que quería compartir con
vosotros experiencias y testimonios de vida de diferentes amistades y que me
podíais proponer temas para compartir reflexiones sobre ello. El día 14 de
Febrero, Pilar Barrutia me hacía llegar un texto sobre la verdadera historia de
San Valentín,siento haberos tenido tan abandonados...
“San Valentín era un
sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador
Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los
jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados,
ya que tenían menos ataduras . El sacerdote consideró que el decreto era
injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes
enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los
enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un
gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó
aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo.
Aunque en un principio
Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado
Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.
El emperador Claudio
dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial
Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a
Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que
nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al
cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador
Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del
año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores
rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y
amistad duraderos.
La fecha de celebración del 14 de febrero fue establecida por el Papa Gelasio
para honrar a San Valentín entre el año 496 y el 498 después de Cristo. Los
restos mortales de San Valentín se conservan actualmente en la Basílica de su
mismo nombre, que está situada en la ciudad italiana de Terni (Italia). Cada 14
de febrero se celebra en dicho templo, un acto de compromiso por parte de
diferentes parejas que quieren contraer matrimonio al año siguiente.
La costumbre de
intercambiar regalos y cartas de amor el 14 de febrero nació en Gran Bretaña y
en Francia durante la Edad Media, entre la caída del Imperio Romano y mediados
del siglo XV.
Los norteamericanos adoptaron la costumbre a principios del siglo XVIII. Los
avances de la imprenta y el bajón en los precios del servicio postal
incentivaron el envío de saludos por San Valentín. Hacia 1840, Esther A.
Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín
en Estados Unidos.
Aunque sean los
enamorados los que principalmente celebran este día, sin embargo hoy en día se
festeja también a todos aquellos que comparten la amistad, ya sea maestros,
parientes, compañeros de trabajo y todo el que siente, tenga la edad que tenga,
el olor del amor que, como flor de primavera, nunca debe perder su agradable
perfume.”
Además quiero hacer una pequeña reflexión sobre el amor,
muchos piensan que el amor está basado en los regalos, en la fiesta… pero el
amor está basado en “Ya
está, te llega en un segundo se queda en ti, en mí, aquí y ahora, y que se
acabe el mundo” como dice la canción de Maldita Nerea, está
basado en el respeto, en la confianza, la complicidad, el ser y el querer al
otro tal y como es, con sus virtudes… pero sobre todo con sus defectos. Hace
unos años me decían… se sabe cuándo se quiere, se ama a una persona cuando
conoces al menos 5 defectos de esa persona, y aun así la quieres.
El miedo es un sentimiento que a menudo nos invade cuando
nos vamos a enfrentar a algo nuevo… o cuando hemos hecho algo mal, por el que
dirán, que va a pasar ahora… pero no somos conscientes que el miedo va
aparejado a nuestros actos…
Cuando actuamos no nos damos cuenta de las consecuencias que
eso puede tener, y luego cuando nos paramos a pensar lo que hemos hecho es
cuando el miedo nos invade de lleno, porque sabemos que hemos actuado mal… para
evitar ese sentimiento de miedo, debemos actuar desde la sencillez, desde el
amor, desde la bondad… para no tener ese sentimiento de miedo… El papa Juan
Pablo II, nos dedicaba unas bonitas palabras a los jóvenes que nos decía: “No
tengáis miedo” aunque él nos lo dedicaba en otra dimensión, yo quiero
extrapolarlo hoy al actuar… porque si somos discípulos de Cristo, y vivimos a
su modo… nada hemos de temer, porque podremos caminar con la cabeza alta, y la
conciencia muy tranquila… sin tener miedo…
Y hoy yo os quiero hacer una reflexión, ¿Nosotros tenemos
miedo? ¿Con qué actitud actuamos ante las dificultades? ¿Y con respecto a los
demás?