Un nuevo año que comienza, un nuevo año con deseos y sueños en la mente que
queremos cumplir... ponemos las expectativas en esos nuevos sueños que a lo
largo de este nuevo año queremos que se hagan realidad... Esta mañana
echaba una ojeada a unas anotaciones que tenía sobre los deseos que pedía al
comenzar el 2016... y bueno no ha ido tan mal... de 4 se me ha hecho realidad
2... no está nada mal... en estadísticas sería un 50%... y reflexionaba sobre
el porqué se me habían hecho realidad... tras duros años de esfuerzo, no solo
por mi parte, si no también por la de mi familia lograba conseguir dos grandes
sueños que llevaba soñando gran parte de mi vida... y caía en la cuenta de que
las cosas no vienen por amor al arte... sino que vienen por el esfuerzo, la perseverancia,
el amor, el trabajo, la humildad... valores que desde muy pequeña se me han
inculcado... y que creo que hoy en día, en la sociedad en la que vivimos se
están perdiendo...
Pido al Señor en este nuevo año que comienza, no perder la esperanza, la alegría
por hacer cosas que no solo me ayudan a mí a crecer... sino también a los que
me rodean... perseverancia en hacer realizar los sueños que me quedan por
cumplir... pero sobre todo pido trabajo para conseguir llegar a alcanzar cada
uno de ellos... porque como dice el refrán... "A Dios rogando y con el mazo dando"
En el día de hoy también quiero compartir las palabras que nos dirigía el
papa Francisco en el Ángelus de esta mañana... que sepamos aprender de la
humildad y de la sencillez del Papa, que en su vida se puede descubrir la
figura de Jesús...
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En los días pasados hemos puesto nuestra mirada venerante sobre el
Hijo de Dios, nacido en Belén; hoy, Solemnidad de María Santísima Madre de
Dios, dirigimos nuestros ojos a la Madre, pero manteniendo ambos en su estrecha
relación. Esta relación no se agota en el hecho de haber generado y en haber
sido generado; Jesús “nacido de mujer”
(Gal 4,4) para una misión de salvación y su madre no está excluida de tal
misión, al contrario, está asociada íntimamente. María es consciente de esto,
por lo tanto no se cierra a considerar solo su relación maternal con Jesús,
sino permanece abierta y atenta a todos los acontecimientos que suceden a su
alrededor: conserva y medita, observa y profundiza, como nos recuerda el
Evangelio de hoy (Lc 2,19). Ha ya
dicho su “si” y ha dado su disponibilidad para ser involucrada en la actuación
del plan de salvación de Dios, que “dispersó
a los soberbios de corazón, derribó a los poderosos de su trono y elevó a los
humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las
manos vacías” (Lc 1,51-53). Ahora, silenciosa y atenta, trata de comprender
que cosa Dios quiere de ella cada día.
La visita de los pastores le ofrece la ocasión para captar algún
elemento de la voluntad de Dios que se manifiesta en la presencia de estas
personas humildes y pobres. El evangelista Lucas nos narra la visita de los
pastores a la gruta con una sucesión incesante de verbos que expresan
movimiento. Dice así: ello fueron sin esperar, encontraron al Niño con María y
José, lo vieron, y contaron lo que de Él les habían dicho, y finalmente
glorificaron a Dios (Lc 2,16-20). María
sigue atentamente esta visita, que cosa dicen los pastores, que cosa les ha
sucedido, porque ya entre ve en ellos el movimiento de la salvación que surge
de la obra de Jesús, y se adecua, lista para todo pedido del Señor. Dios pide a
María no solo ser la madre de su Hijo unigénito, sino también cooperar con el
Hijo y por el Hijo en el plan de salvación, para que en ella, humilde sierva,
se cumpla las grandes obras de la misericordia divina.
Y aquí, mientras los pastores, contemplan el icono del Niño en
brazos a su Madre, sentimos crecer en nuestro corazón un sentido de inmenso
reconocimiento hacia Ella que ha dado al mundo al Salvador.
FELIZ 2017!!


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