Seguimos caminando esta cuaresma, teniendo muy presente el
anuncio que nos hacía el Papa Francisco, sobre poner al servicio de los demás
los dones que el Señor ha puesto en cada uno de nosotros. Ayer hablábamos de
dejarnos sanar… de acercarnos en estos días a recibir el sacramento de la
penitencia… y de lo poco usual es que la gente vaya a confesar… con relación a esto,
ayer me sorprendieron los niños de catequesis cuando fuimos a la Eucaristía me
dijeron que querían confesar.
Me sorprendió como los niños “seres inocentes” vean la
confesión como algo tan importante para poder acercarse a comulgar… ellos que
sus pecados no son más que el discutir con sus hermanos, o no hacer caso a su
mamá… como sienten que eso está mal… y nosotros… con unos pensamientos peores
que los suyos… o con unos actos con más maldad que los de ellos, no seamos
capaces de acercarnos muchas veces a dejarnos sanar…
Hoy, con relación al dejarnos sanar, quiero haceros
reflexionar sobre… “identificar nuestras tentaciones” dándolas nombre y
pensando qué es lo que nos hace caer en ellas…y sobre todo, como ser capaces de
hacerlas frente…
Con respecto al evangelio de hoy, escuchábamos o leíamos
sobre las tentaciones que tiene Jesús en el desierto por el mismo demonio… si
Él es tentado… ¿Cómo no vamos a ser tentados nosotros?
FELIZ DOMINGO!!!!

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